Los hach winik son los “hombres verdaderos”. Así se denominan a ellos mismos los lacandones, descendientes del último pueblo libre e independiente de la región de Chiapas, al sudeste de México, que hoy sobreviven en la selva en la que sus ancestros se refugiaron para huir del yugo español, allá por el siglo XVIII.
El libro
Hach Winik es un precioso volumen encuadernado en tela y con una bellísima fotografía de tres indígenas sobre una embarcación en su cubierta, en la que apenas se distinguen el título y el nombre del autor. Eso me pareció interesante: parecía claro que lo importante del libro era una forma de vida por encima de todo lo demás. Así que lo cogí del estante y lo abrí. A partir de ahí ya no pude resistirme a llevármelo conmigo; en las guardas me topé con la silueta de un rostro frente a un lago, en penumbra, una imagen melancólica y sugerente que me empujó a pasar las páginas.

Tras unos paisajes que podrían haber salido de un sueño comienza la historia, contada en primera persona por Miquel, que soñaba desde pequeño con convivir con los lacandones, y que te lleva con él en una de sus muchas visitas a la comunidad de Naha´ desde 1999. El autor nos enseña cómo es la vida allí a través de imágenes que no habría podido crear sin tener vínculos muy profundos con los hach winik. Sus fotografías te harán sentir como si estuvieses allí, como si también tú fueses testigo de su existencia, un testigo que tiene el privilegio de contemplar sin ser visto y sin dejar rastro.