Descubrí Blogueros de Cabecera que sigue creciendo a buen ritmo y enriqueciéndose con enfoques muy diferentes.
Si echas un vistazo a saliendodemi.com coincidirás conmigo en que tanto las fotografías como los artículos de Fidel están hechos con mucho mimo. Su web está repleta de recursos que te permitirán profundizar en el fabuloso mundo de la Fotografía y, de paso, ampliar tus conocimientos y habilidades.
No te entretengo más; no dejes pasar la oportunidad de saber un poco más acerca de…
…Fidel De Tovar
Nací en 1982, me licencié en derecho y después de haber vivido en “la France”, donde la fotografía empezó a ser algo importante en mi vida, regresé a Barcelona. Resido en la ciudad condal siempre que el trabajo o el placer por el viaje no me lleva a escaparme para cargar nuevas imágenes en la réflex o a insuflar nuevas ideas al lápiz.

Me declaro fan de la estética y la sensibilidad japonesas y por eso gran parte de mis imágenes y reportajes provienen del país del sol naciente. En un futuro espero poder dejar de pelearme con el japonés y empezar a hablarlo, viajar más a menudo a Tokyo para nutrirme de esa extraña sensibilidad vital del país del sol naciente y seguir definiendo mi mirada fotográfica.
En cuanto al resto de mis ocupaciones (además del asesoramiento jurídico y económico a empresas): últimamente ando enfrascado escribiendo un guión para su publicación en una serie de cómics, estoy puliendo el que quiero que sea mi primer ebook sobre fotografía y acabando un fotoreportaje para su publicación en varias revistas.
¿Cuándo descubriste que te gustaba la fotografía y qué fue lo que te atrapó de ella?
Mi primera réflex me la regalaron a los nueve años. Aún recuerdo el miedo que me daba semejante máquina llena de botones. Pero el momento exacto en el que pensé “quiero hacer algo como esto” llegó cuando, sin venir a cuento, me regalaron “A Propos de Paris” de Henri Cartier-Bresson. Estaba escrito en alemán, del que por supuesto no entiendo ni una sola palabra. Sin embargo, la recopilación de más de 50 años de trabajo del sr. Cartier-Bresson me tocó profundamente. Tuve la sensación de que no estaba mirando fotos, sino un mundo extinto que seguía y seguiría lleno de vida en cada una de sus imágenes. Nunca había visto ni leído nada tan potente.
Desde entonces me volví inseparable de la cámara y supongo que eso explica, además, mi gusto por la composición clásica.