Es un hecho que el espectador que contempla una foto tuya no recuerda lo que tú al verla (a no ser, claro, que estuviese contigo en el momento de hacerla); cuando la mira sólo la juzga por lo que ve en ella, únicamente cuenta con la información que has dejado dentro del encuadre.

Dicho de otra manera, todo lo que se quedó fuera del marco no existe para él (o ella), aunque sí que puede pesar en tu valoración de la imagen. Por eso es tan importante (intentar) juzgar tus fotografías de la manera más objetiva posible. No es nada fácil, pero hay algunos trucos que pueden ayudarte…