
En fotografía callejera todo cambia constantemente, no solo porque la calle es imprevisible y suceden muchas cosas, todo el tiempo, también porque el mismo espacio, en diferentes momentos del día, puede mutar tanto que parezca otro lugar, ya sea por la gente y el resto de contenido, por la variación de la luz con el paso de las horas o por ambas cosas.
Esta fotografía está tomada en la Mezquita de Fatih, durante el taller que celebramos en Estambul en septiembre del año pasado.
Fatih es un distrito de perfil tradicional y mayoritariamente musulmán en lo cultural, también una de mis zonas favoritas de la ciudad porque allí se puede vivir de primera mano la vida de barrio que escasea en las partes más turísticas.
Cómo la hice
El típico patio de las mezquitas de Estambul tiene planta cuadrada y normalmente cuenta con tres puertas abiertas a una plaza y a los jardines. La cuarta, interior, es la entrada a la zona de culto.
La posición del sol a lo largo del día va iluminando el patio, alternando luces y sombras que se desplazan sobre las paredes, tras las columnas. A una determinada hora del día, una zona puede estar completamente expuesta a la luz mientas las sombras llenan el resto.
Vi a esta chica sola, sentada al borde del escalón y mirando hacia el sol, con gesto tranquilo. La calma que transmitía me atrajo inmediatamente (la de Fatih no es una de las mezquitas más visitadas por los extranjeros, pero al estar en el centro del barrio y ser una de las más grandes de Estambul tiene mucha actividad local).
Para acentuar la sensación de paz decidí dejar al grupo con el que iba fuera del encuadre y generar un gran espacio a su espalda, replicando la columna próxima.



Por qué me la quedo
Me gustan:
- La sensación de paz y calma, como consecuencia de su gesto, pero también de todo ese espacio negativo (ocupado por las sombras).
- La simetría imperfecta (las columnas no están exactamente a la misma distancia del centro ni de los bordes).
- La textura de la piedra, que contrasta con el detalle de su ropa y que se reparte a lo largo del encuadre en planos y superficies curvas.
Revelado
No me suelen inquietar las líneas torcidas ni los horizontes caídos, pero en este caso esas columnas convergentes en la parte superior interferían con la sensación que buscaba en la imagen, así que lo primero fue corregir la perspectiva hasta colocarlas completamente verticales.
También apliqué un ligero recorte por la derecha y abajo, para eliminar un espacio que no aportaba gran cosa.


En el panel Básicos hice ajustes generales: aumenté ligeramente la exposición y el contraste, subí los blancos (para que las columnas destaquen), incrementé la textura y eliminé neblina (para ganar detalle en la piedra).
Trabajé sobre tres zonas mediante máscaras:
- Aumentando las sombras y reduzco el contraste sobre la chica, para que destaque sobre el entorno oscuro.
- Duplicando e invirtiendo esa máscara para actuar sobre el resto de la escena: bajé la exposición y las sombras, aumenté el contraste (es decir, lo contrario que sobre ella, para que sujeto y fondo se diferencien un poco más).
- Tracé una última máscara sobre la parte iluminada de la columna de la derecha, para hacerla destacar (bajando el contraste y aumentando las sombras).



Y poco más: abrí la imagen en Photoshop, la reducí (1350 px en el lado largo) y apliqué una máscara de enfoque antes de exportarla para web.
Aquí puedes ver el antes y el después:


Te toca
¿Qué me cuentas? ¿Se te ocurre alguna pregunta u observación? Soy todo ojos.
Un abrazo.
Jota.

Esta muy linda la foto. El encuadre, me gusta mucho, la luz me lleva a la columna de la derecha, sin embargo inmediatamente me fijo en el siguiente punto con luz, la chica. Su mirada “perdida o pensativa”, te permite adentrarte en su mente y llenarte de todo lo que ella puede están procesando, creando una historia. Muchas gracias por compartir.
Muchas gracias, Carlos, por tu lectura de la imagen. Creo que es de esas que nos pueden invitar a mirar más allá de lo obvio, y por eso me interesa tanto.
Un gran abrazo.
Jota.