
- Nombre: Paco Blázquez.
- País de residencia: España.
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- Instagram: @fblazquez_street
¿Cuál es tu primer recuerdo vinculado a la fotografía?
Tengo dos y no sé cuál fue primero. Uno de ellos es la fascinación que me produjeron las fotos de la llegada de que los astronautas a la Luna en 1969 y que se publicaron en una revista que compró mi padre con motivo de este acontecimiento. Es posible que viera la revista años más tarde porque con cinco años no se pueden tener muchos recuerdos, pero me fascinaba el negro del cielo lunar y los astronautas resplandecientes sobre la superficie de la Luna. El otro recuerdo que pudo ser el primero tenía que ver con “la máquina” (nadie decía cámara de fotos) que mi tío prestaba a mi padre cuando había alguna celebración. Era un modelo alemán posiblemente una Voigtlander. Todavía recuerdo como admiraba aquellos extraños anillos metálicos con números que giraban. Solo podía sostenerla un rato con mucho cuidado y admirarla.
¿Cuándo y por qué empezaste a hacer fotos (de una manera consciente)?
De una manera consciente, desde que estoy en El Club (2020). Aunque había realizado fotografías antes, con mi primera cámara réflex digital (Nikon 3500), salvo algunas notables excepciones, esas fotos eran palos de ciego. Sabía que necesitaba dominar no solo los aspectos técnicos, sino algo más: comprender el lenguaje de las imágenes, nociones de composición, conocer estilos y fotógrafos/as… En unos meses empecé a tener criterio a la hora de realizar, revelar y seleccionar mis fotografías.
¿Qué es lo que hace que sigas haciendo fotos?
El placer que me produce ser consciente de lo que ocurre o hay a mi alrededor, especialmente cuando visito ciudades. Disfruto mucho más de los viajes y de los paseos. Y después, hay una segunda fase, el estudio y el revelado de las fotos también me gusta no solo por el recuerdo, sino porque se descubren nuevos elementos y relaciones en las fotografías.
¿Qué otras aficiones tienes aparte de la fotografía?
Me gusta la literatura y el cine. Especialmente me gusta el género de ciencia ficción como un ejercicio de observación de los miedos y las esperanzas que genera la ciencia. También me interesa mucho la divulgación científica.
Imagina un mundo sin internet y por tanto sin redes sociales… ¿Seguirías fotografiando? ¿Por qué? ¿Para qué?
Por supuesto. Aunque me gusta que la gente comente o dé un like a mis fotos esa no es la razón de fotografiar. No hay nada como hacer algo simplemente porque te apetece crear o realizar algo interesante, si además gusta a los demás, estupendo. Pero la razón de fotografiar no es nunca (al menos en mi caso) la necesidad de aprobación de los demás. Fotografiar es un placer en sí mismo, mostrar tu trabajo a los demás puede ser muy interesante (si los demás tienen criterio) pero hacer fotos por la aprobación o la recompensa de los likes mata la creatividad y genera una dependencia social que no me interesa.
¿Tienes alguna rutina o manía a la hora de salir a la calle a fotografiar?
No. A veces escucho la radio o un podcast cuando salgo a hacer fotos pero reconozco que me distrae demasiado.
¿Cuál es tu cámara favorita y por qué?
Dejaré de lado la inalcanzable Leica. Solo conozco bien un par de cámaras, y estoy tan contento con la que tengo, una Sony alfa 6500, que actualmente es mi cámara favorita. Es cierto que el menú fue desarrollado por mentes alienígenas, pero ya domino lo esencial. Es polivalente, puedo hacer macro, calle o naturaleza con un tamaño más que discreto. Confieso que cuando probé una Ricoh GRIII en la quedada de El Club (por cierto, gracias Dani Ruano) me encantó, su tamaño, su discreción y facilidad de manejo. Me hizo ojitos y ya sabemos lo que significa eso. Cuando los astros se alineen.
¿Prefieres fotografiar sol@ o acompañad@? ¿Por qué?
En soledad se encuentran mejores fotos, hay menos distracciones, la fotografía es más consciente, pero a menudo salgo a pasear acompañado y llevo la cámara (por si acaso). Siempre cae alguna foto y quien me acompaña sabe perdonar que me distancie para hacer una foto.
¿Por qué la fotografía de calle?
Para mí es la disciplina más rica de todas. Antes de pertenecer al Club hacía foto de calle aunque no lo sabía, por ejemplo, cuando iba a Granada me interesaba fotografiar más a la gente que miraba a la Alhambra que a la propia Alhambra. La calle siempre está viva, es la gente, los perros, la vieja puerta con un agujero, la lata de Coca-cola sobre el banco, los maniquíes, los autobuses, las bicicletas, las casas en ruina, los museos, la playa… Hay tanta diversidad de temas, al tiempo que es tan accesible, solo tienes que cruzar la puerta de tu casa. Y, si me apuras, hasta desde una ventana, como hacía Leiter.





Además de la fotografía callejera, ¿qué otro u otros géneros te atraen?
La macrofotografía. Poder ver los detalles de un insecto o de una flor es algo fascinante. También me gusta la fotografía de naturaleza y las abstracciones. Cuando descubrí estas últimas me obsesioné y estuve un tiempo haciendo solo abstracciones.
¿Quiénes son tus referentes fotográficos?
Saul Leiter y Ernst Haas son mis fotógrafos favoritos. Hay tanta profundidad y belleza en las fotos de ambos. Me resulta increíble que se les haya reconocido hace relativamente poco tiempo.
¿Has identificado lo que tratas de transmitir con tus imágenes?
Creo que contestar en plural es complicado, no tengo identificado qué quiero transmitir en la mayoría de mis fotografías. Las hago simplemente porque me gustan, la disposición de objetos y personas me sugieren la fotografía. Si bien, en algunas sí sé que quiero dar un mensaje. No lo he pensado, pero es posible que el número de fotos con intención de transmitir algo sea mayor actualmente que en el pasado.
¿Sales a fotografiar con una idea previa o te dejas llevar, a ver qué pasa?
Siempre a la aventura, salvo que haya que presentar una foto para el reto de El Club, entonces hay que salir con las ideas muy claras.
¿Fotografías más con la cabeza o te dejas llevar por los sentimientos y las emociones? ¿En qué medida tus emociones y estado de ánimo influyen en tu forma de mirar y disparar? ¿Piensas o reaccionas?
Casi siempre utilizo la cabeza pero un porcentaje pequeño de fotos responden a una reacción instintiva al ver situaciones únicas. Recuerdo especialmente cuando por el rabillo del ojo vi a una señora de azul que entraba en una iglesia en cuya puerta aparecía la figura de un Cristo ¡vestido de azul! Interrumpí, no muy educadamente, una conversación para tomar esta foto.
¿La fotografía te ha ayudado a superar algún escollo?
Más que superar escollos, lo que observo es que los paseos fotográficos eliminan preocupaciones. Ser consciente de lo que tienes delante, concentrarte en lo que ocurre, mirar los objetos para encontrar la mejor perspectiva, esperar que ocurra algo en un lugar, todo ello disipa bastante el flujo de pensamientos problemáticos, incluso cuando vuelves de hacer fotos todo se ve de otra manera. Creo que ahí reside, en parte, el poder terapéutico de la fotografía.
¿Cómo te sientes cuando haces fotografías? Cazador, pescador, agricultor, impostor…
Estoy abandonando lo de impostor. Cuando alguien elogia alguna de mis fotos estoy empezando a decir gracias, en vez de explicar que todo ha sido fruto del azar (aunque todos sabemos ha sido casualidad). Y siempre salgo a buscar , no me paro en un lugar mucho tiempo a menos que el entorno me haga pensar que merece la pena la espera.
¿Cuáles han sido tu mejor y tu peor experiencia fotografiando en la calle?
No he tenido malas experiencias, pero no suelo fotografiar a la gente de frente o en situación que pueda generarles incomodidad. La que pensé que era una mala experiencia se convirtió en divertida. En el mercadillo de Cádiz le hice una foto a una revista de Chuck Norris de los años 80 (sí, lo sé, esto es muy friki) y entonces una voz de pocos amigos (el dueño del puesto) me dijo “¿A qué le ehtáh haciendo la foto?” Respondí que a una revista y me dijo en gaditano profundo “Ea, puéh te llevah la revihta y le hace toa lah fotoh que tu quierah”. Solo me costó un euro y ahora tengo una revista de Chuck Norris de 1986. También paseando por Cádiz, alguien había dejado una lata de cerveza roja sobre el muro que daba al paseo marítimo; al fondo, el mar y los barcos. Me pareció interesante. Cuando hacía la foto sentía a mis espaldas la presencia de alguien que me observaba. Tomé la foto y continué pero cuando anduve unos pasos no resistí la tentación de mirar atrás, entonces vi a un hombre con la lata de cerveza que había fotografiado y que la elevaba saludándome. Había dejado la cerveza en el muro mientras ataba a su perro en un árbol. Y nos despedimos riendo.
¿Qué fotografía te vuela los sesos y por qué? ¿De quién es?
Seleccionar varias es más fácil pero seleccionar una es muy complicado. No obstante, hay una fotografía extraordinaria de Cristina García Rodero, hecha en Lugo, que se llama La confesión (1970) donde se ve a un sacerdote con cara de pocos amigos mirando a la cámara y reposando su mano sobre un reclinatorio mientras una señora con encorvada (porque el reclinatorio lo tenía el sacerdote) le confiesa sus pecados. Al fondo, un cementerio. Esta fotografía retrata una época, una mentalidad, un ambiente y una opresión difíciles de entender para quienes no vivieron aquellos años.
¿Hubo alguna fotografía que no pudiste hacer y que no se va de tu cabeza?
Sí, hay una que no olvido. Era un mayo de hace pocos años, una familia festejaba la comunión de un niño en una terraza de un bar. El niño estaba vestido con un uniforme religioso militar azul (traje de gala del ejército del aire, lo he buscado en Google) y jugaba con una réplica perfecta de un fusil ametrallador. La cara de ese niño disparando a sus amigos mientras sus familiares reían y conversaban no se me va de cabeza. No llevaba cámara, pero sé que no hubiera hecho esa foto.
¿Tienes algún tipo de formación en fotografía (reglada o no)?
No. Solamente algunos cursos y talleres presenciales y online. Mucho vídeo de youtube y lecturas. Y, por supuesto, El Club de Fotografía Callejera.
¿A qué aspiras en lo fotográfico? ¿Cuáles son tus metas, tus sueños en la aventura de la fotografía? Un fotolibro, una exposición…
Me encantaría hacer un fotolibro y una exposición pero sé que todavía no es el momento. No tengo ni el tiempo ni la formación necesarias. Pero estoy en camino.
¿A qué fotógraf@ invitarías a cenar, viv@ muert@ y por qué?
He dudado entre Cartier Bresson y Leiter, pero me quedo con Saul Leiter porque me gustó su filosofía de vida a través del documental In No Great Hurry (Leach, 2014).
Imagina que tienes un par de horas para tener en tus manos y probar la cámara que pertenece o perteneció a algun@ de tus fotógraf@s favoritos. ¿Qué cámara elegirías y por qué?
La Leica de Bresson. ¿Por qué? Gran parte de la historia del siglo XX pasó a través de ese objetivo.
¿En las calles de qué ciudad te gustaría perderte para hacer fotos?
Tokio. Tokio. Tokio.
¿Cuál es el lugar que has visitado que más te ha impresionado? Desde el punto de vista de la fotografía callejera ¿sería el mismo u otro?
Un lago helado en el sur de Suecia. Pude caminar por él y sentir el hielo y un silencio inmenso. Es de esos momentos que me acompañarán siempre. Lo poco que vi de Suecia urbana no tenía para mi gran atractivo de calle, o yo no lo vi. Para fotografía callejera me gusta mucho Cádiz. Es una ciudad con una luz tan especial, no es un tópico, es una realidad.
¿Tienes preferencia en cuanto a fotografiar en blanco y negro o en color? ¿A qué se debe?
Antes de pertenecer al Club, fotografiaba mucho en BN. De hecho, tenía la absurda creencia (bastante extendida, por cierto) de que la “auténtica” fotografía debía ser en BN. Hoy tengo una percepción muy distinta y fotografío casi todo en color. He descubierto el color en El Club a través de varios cursos, retos y los fotolibros de Leiter, Haas o Herzog, entre otros.
¿Prefieres en digital o en analógico y por qué?
Digital. Conocí el mundo analógico en mi adolescencia y aunque era fascinante, para mi lo asombroso ha sido hacer casi “lo mismo” sin la necesidad de montar cuarto oscuro, cubetas, líquidos…. La fotografía analógica es un universo muy distinto y en estos momentos valoro más el hecho de poder de revelar mis fotos en un ordenador en un rato libre. Reconozco que si algún día vuelvo a practicar fotografía analógica me engancharé, seguro.
Si tuvieses que elegir un único fotolibro, ¿cuál sería y por qué?
No tengo ninguna duda: My Dakota de Rebecca Norris. Porque he logrado percibir a través de sus fotografías y su secuencia lo que ella sentía ante la desaparición de su hermano. Es un fotolibro que te habla tan profundamente, que me impactó. No pensé que un fotolibro pudiera llegar a hacerte sentir de esa forma.
Si sólo tuvieras la posibilidad de realizar un único disparo ¿qué inmortalizarías para siempre?
No sería una foto de calle. Sería la fotografía del último ejemplar de algún animal o alguna planta en peligro de extinción. Saber que esa fue la última fotografía de ese ser vivo tendría para mí un valor excepcional y también para la humanidad, por la reflexión sobre nuestra responsabilidad de preservar la vida en el planeta, de la cual procedemos y que, al mismo tiempo, nos mantiene.
Solo puedes elegir una: a) viajar donde quieras pero sin posibilidad de realizar fotografías. b) fotografiar cuanto quieras pero siempre en un mismo lugar. ¿Cuál eliges?
La A. Vivir la experiencia de estar en un lugar está antes que capturar y guardar en la tarjeta tus fotos. Creo que también hay que desprenderse de esa necesidad de poseer y mostrar imágenes.
¿Qué te aporta pertenecer al Club?
Ha habido un antes y un después en mi fotografía. Con El Club he aprendido a fotografiar de manera consciente, he descubierto el color, he aprendido a disfrutar de los fotolibros y comienzo a tener una cultura fotográfica aceptable en lo que respecta a lectura de imágenes y conocimiento de fotógrafos/as relevantes
¿Qué le dirías a tú yo de hace 15 o más años?
Mi yo de hace 15 años solo tenía una pequeña cámara compacta para fotos familiares y viajes. Ya había abandonado la cámara analógica hacía años y no estaba definido fotográficamente. No tendría que decirle nada, con mostrarle varios fotolibros de los que tengo ahora en las estanterías hubiera cambiado radicalmente y ahora sería un fotógrafo consciente con 15 años de experiencia.
¿Cómo te imaginas dentro de 15 años? ¿Crees que seguirás haciendo fotos?
Si tengo salud y vista, por supuesto.
¿Quieres añadir algo más? Este espacio es todo tuyo.
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